Ha llorado tantas veces que ya perdió la cuenta, y todas esas veces pensó que ya no le quedaba más lágrimas, pero sorpresa se daba que las lágrimas volvían a surgir, y el dolor y la culpa emergían de lo poco o nada que los había enterrado.
Bill, vamos tenemos que irnos – decía Tom apenado por la situación en la que se encontraba su hermanito, y él ha pasado lento limpiándose las lagrimas y el maquillaje corrido “sin que nadie se diera cuenta” según él.
Pero cuando bajo no espero ver lo que vio, esos ojos caramelo tan conocidos, ahí estaba la dama de sus sueños, la mujer que tenía su corazón, Cora….
Co-Cora – decía Bill, hace meses no la veía y verla ahí, tan bella tan etérea, tan irreal, no se lo esperaba.
Ella volteo y lo miro, sus miradas se conectaron y sintieron el mismo amor no había muerto, pero se había vuelto un amor tortuoso, doloroso, ella fue quien desvió la mirada, no podía seguir mirándolo sin flaquear.
Cora…yo-yo… - decía él con los nervios a mil.
No digas nada, no hay nada que decir, este encuentro ha sido una casualidad Bill, solo eso – dijo lo último en un suspiro, mirando hacia otro lado, sin enfrentar la realidad, intentado auto convencerse ella misma, y lo único que quedo fue el recuerdo de ella volteando y un Bill plantado en el mismo lugar sin hacer nada por detenerla
Bill, se olvido de su hermano, y de los chicos, lo único que quedo fue el efímero recuerdo de ese encuentro, de lo que fue, de lo rápido que paso
Y una lagrima traicionera se dejo ver, dando a entender que eso dolió, que no fue solo un rechazo sino que en verdad le había dolido, al final todo tenía que acabar.
La situación se veía de telenovela, él y ella, los dos, uno volteado siguiendo su camino, y el otro viéndolo a lo lejos viendo perder lo único que realmente valía la pena.
Mientras con Cora.
Fue demasiado, no pensé que sería así cuando lo volviera a ver – se decía mientras ella seguía caminando, reprimiendo el dolor, las ganas de llorar.
Estuvo cerca de flaquear, de desistir, de ir y besarlo, y decirle que lo amaba, que estaría ahí para él, era inevitable negarlo, solo quería alejarme lo mas que pudiera, pensando que se había ido, que ya no estaba ahí, pero sabía que volvería, lo sabía, solo para recordar lo que fue, lo que en su momento fue lo más bello que les paso.
Empezó a divagar en sus pensamiento, la última semana de todo lo que tuvieron.
Se levanto temprano sabiendo que de repente, el no estaría ahí, el día más importante para ella, su cumpleaños.
Aunque esperaba tácitamente que el viniera, lo deseaba de corazón, porque sería la última oportunidad que le daría, aunque su mente le decía que no creyera, que dolería más de lo que ya dolía y su pobre corazón ya no daba para más, estaba tan desgarrado por todos los desplantes y promesas no cumplidas.
No quería oír su voz a través del teléfono pidiéndole disculpas, por su no llegada, por haber faltado una vez más a sus encuentros, diciéndole excusas que ella aceptaba, pero no sabía si podría creerle o soportarle por mucho más tiempo.
El día avanzó, y el no llegó, sus amigos vinieron dándole las felicidades por un año más de vida, pero ella no se sentía feliz, él no llegaba aun, aunque sea una llamada y se contentaría.
La noche apareció y el no dio ninguna señal, ella con el corazón destrozado tomo una decisión y se dijo que acabaría ahí y ahora, llamo a sus amigos para salir, apago su celular, y se fue sin importarle si la llamaba o no, ya no lo haría, y gozo como hace tiempo no lo hacía.
A la mañana siguiente, aun seguía su celular en el mismo lugar apagado, se dijo que no le importaría mas su presencia, pero solo hacia engañarse porque sabía muy en el fondo que le dolía y mucho pero no era tiempo para pensar eso, no por ahora.
Vivió, fue lo que hizo después de mucho tiempo, vivió se dio ese lujo.
Pasaron los días y el no apareció, ni una llamada ni nada, el ultimo día del mes, unas rosas llegaron a su casa, sabia de quién era y sabia lo que decía así que lo único que hizo fue decirle al encargado que las devolviera pero antes en vez del discúlpame que estaba escrito puso solo un ya no más.
Los días siguieron pasando, y el vino, no se lo esperaba como todas las demás veces que hacia su mágica aparición.
Se apareció en la puerta de su departamento esperando a por una respuesta y con el ramo en mano.
De su boca salió un – ¿Qué haces aquí?
1 comentario:
con cada capitulo me siento tan identificada, rio, lloro y siento... nunca dejes d escribir TEQIERO
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