Pov's Alli
Lo único que hacía era arrullarla, y transmitirle sentimientos de seguridad, ver esa faceta suya me enternecía el corazón y a la vez me mortificaba, porque surgía la pregunta ¿Qué habrá pasado para que ella le tenga esta fobia? Porque de la nada no se originan las fobias
Todo estará bien – le digo dándole mucho apoyo
Yo sin decirle nada solo acurrucarme más a él, sentir su cuerpo, esa calidez que embriagaba, y
escuchar sus latidos, ese pum-pum, me desconectaba del mundo.
Estuve así unos momentos que parecieron una eternidad, dejándome llevar por su corazón, y en
un momento alce la vista y observe el paisaje a mi alrededor y no debí hacerlo pienso ya quetemblé un poco y al parecer Bill se dio cuenta y me dio un beso en la frente y ese beso, sentir sus labios, pero que estaba pensando, no podía hacerlo, no debía sentir eso por él, ni siquiera lo
conozco, pero siento que lo hago de toda una vida, pero no, no permitiré enamorarme.
Asustadiza – me dice Clarissa.
Cállate, tarada – le digo enojada.
Tienes miedo, estas temblando de miedo y ni el podrá detenerlo – me dice con ese sarcasmo tan característico suyo.
No, el es un muy buen amigo – porque me duele decirlo- y me está ayudando.
Sufrirás y el también, de eso que no te quepa duda – y se fue dejándome sola en mis
pensamientos
En eso el señor de las atracciones dijo – dentro de unos minutos ya se pondrá en funcionamiento
la atracción - al escuchar eso más tranquila yo, pareciera que el alma me volvió al cuerpo del
susto anterior.
Me di cuenta que seguía abrazada a Bill, pero no quería alejarme y levante la vista si había algún
indicio de que Bill quisiera hacerlo, me perdí en sus ojos eran tan hermosos y profundos, sin
saber cómo nuestros rostros estaba ya a escasos centímetros, no sabía qué hacer lo tenía tan
cerca, mis sentidos no me respondía, mi cabeza me decía que me alejara, que no debía, pero mi
corazón ese si no se que decía pero creo que era como que siguiera, que lo besara, y seguimos
acercándonos, nuestros labios se rozaron, y sin darnos cuenta la rueda se movió, y esa magia
desapareció, y la razón volvió, y me separe de él, lo más rápido posible y no le dirigí la palabra y
trataba de no mirarlo, me temía que me mirara con rechazo, así que preferí evitar su mirada.
Sentí su mirada, el me estaba observando, pero no podría mirarlo y sentir rechazo de su parte, y
espere a que terminara ese juego que había empezado como algo divertido y terminado con una
tortuosa espera.
Al fin cuando puse mis pies en el suelo sentí como si un peso se me fuera, pero venia otro, otro el
cual no se si se podría quitar, sentí que el estaba a mi costado igualmente esperando a Gustav sin
dirigirme la palabra, en estos momentos desearía desaparecer o leer su mente para ver lo que
está pensando.
Cuando vi salir a Gustav me puse a su costado como si fuera una cinta adhesiva, y él se dio
cuenta.
¿Estás bien Allisson? – me dijo muy preocupado.
Un poco asustada por lo del incidente, tu sabes que le tengo miedo a las alturas – le dije algo
temerosa no por el incidente sino por Bill.
Lo sé, pensé que lo habías superado, pero al parecer no – me dijo el muy preocupado
Vamos a por unos helados, te parece – me dice
Claro me parece genial – le digo no tan entusiasmada y algo preocupada porque Bill no dijo nada
durante la conversación.
Nos dirigimos en silencio hacia el puesto de los helados y al costado de Gustav como si mi vida
dependiera de eso y Bill al otro lado, alejado de nosotros callado.
Llegamos al puesto y nos atendió unos ancianitos muy lindos, y a veces me digo que me gustaría
encontrar a alguien así, para pasar el resto de mi vida, hasta la eternidad.
¿Qué desean muchachos? – nos dice la ancianita.
Por favor 3 helados uno de coco otro de fresa y maracuyá y el otro de café por favor – dice
Gustav.
Va en camino – nos dice el ancianito.
Te acordaste de mis sabores preferidos – le digo a Gustav.
Como olvidarlo si es una combinación extraña – me dice riéndose.
No lo es, Ok – le digo haciéndome la enojada – es muy rico el maracuyá con fresa.
Claro – me dice Gustav riéndose.
Aquí están sus helados, tomen – nos dice la ancianita y nos entrega los conos de helados, y
cuando me entregaron mi helado le entregó a Bill también y nos miramos por un segundo y en su
mirada pude observar ¿desilusión?
Comimos los helados y charlamos un rato, claro yo evitaba enfocar mi mirada a Bill.
Vamos a los juegos de tiro – dijo Gustav.
Ok, vamos – le digo sin muchos ánimos.
Los tres nos dirigimos a los juegos de tiro, yo estaba muy aburrida viendo a Gustav y a Bill jugar
esas cosas, pero ver a Bill hipnotizaba así que use la tonta excusa de que iba al baño y me fui, no
voltee, no aguantaría mas y me quedaría otra vez hipnotizada.
Me dirigía a los baños en eso veía a muchas parejas de la mano o besándose y me dio nostalgia de
ver esa faceta de mi vida tan inalcanzable, y desee que alguien me amara de verdad y que todo lo
que me dijera no fueran palabras bonitas y vacías.
Camine y camine pensando en eso y me desvié de el camino, camine mirando a las parejas
subirse en las atracción, cuando siento que alguien me seguía y pensé – deben ser alucinaciones
mías.
Esperas que sea Bill ¿no? – me dice sarcásticamente Clarissa.
Cállate, no lo es, no se atrevería después de lo que paso lo dudo, aparte ni yo misma entiendo
cómo fue lo que paso.
No me digas que te mueres por el ¿o sí? – me dice con el tonito que siempre utilizaba para
herirme.
Cállate, todo lo que dices me hiere – le digo muy triste.
¡Oh! No me digas que la nenita se ha puesto triste – me dice fingiendo tristeza y con total
sarcasmo e ironía.
¡YA! – le digo y vuelvo a la realidad y sigo caminando sintiendo que me seguían y no eran
alucinaciones, me daba miedo podría ser alguien que me raptaría, no los he pero tenía miedo,
mucho miedo, puedo sentir como empiezo a sudar frio, siento que se acerca ,lo único que hago es
caminar más rápido, voy a empezar a correr pero me agarra del brazo lo único que hago es gritar, gritar con todo lo que dan mis pulmones, de ahí me pone la mano a mi boca callándome, ya cuando pensé que venía lo peor, me di cuenta que era nada más y nada menos que Bill.
Eres un idiota – le digo llorando y golpeando su pecho – pensé que era otra persona que me quería hacer daño.
El me abraza – lo siento, no pensé que te asustaría, lo lamento de verdad – me dice cabizbajo.
Ya, te perdono - limpiándome las lagrimas con mi mano – pero no lo vuelvas a hacer.
No me respondió y se formo un silencio incomodo, en eso el dice – tengo que hablar contigo – yo
algo extrañada por lo que dijo acepto.
Nos alejamos de la feria y nos fuimos al muelle donde se podía observar la feria, la vista era bella,
pero seguía con la duda de que quería hablar conmigo así que le pregunto - ¿Qué querías hablar
conmigo?
Yo, este…no sé cómo decirlo – me dice susurrando.
Dímelo no importa, no puede ser tan malo – le digo aun más nerviosa.
Es que… - se acerca más a mí y yo lo único que hago es retroceder.
Dímelo – digo con la voz temblorosa por su cercanía.
Yo… acercando más su cuerpo, estaba a centímetros del mío.
Di-dime.- le digo con la voz entrecortada por los nervios.
No sé cómo, no sé cuando siento su aliento cálido en mi cara, y mi cuerpo no reaccionada, cerré
mis ojos fuertemente no queriendo ver lo que sucedería. En ese instante siento sus labios; su
boca entreabierta, sus labios al igual que los míos inseguros pero con el mismo deseo que hacia
arder los míos. Parecía que nuestros cuerpos estaban hechos el uno para el otro porque
encajaban a la perfección; era como si el tiempo se hubiese detenido ninguno de los dos sabia que
hacer porque sinceramente solo había una opción…y sucedió lo que tenía que suceder…roce su
labio inferior, absorbí su delicioso aliento y nuestros labios se hicieron uno; nuestras lenguas con
un insaciable deseo de conocerse, de debatirse, de mascarse como propietarios de la contraria,
así con una ira tan fuerte de proclamar un vencedor; se imponía una contra la otra y nadie salía
ganador, roce en un desliz la punta de su canino y sentí un dolor imperceptible comparado con las
sensaciones de ese momento.
Pero ambos ya comenzábamos a necesitar ese elixir preciado llamado aire, una necesidad tan
molesta y necesaria ahora; debíamos romper este lazo con mi total desacuerdo, nos separamos
con los labios humedecidos y aun con sabor a nosotros en ellos, nos miramos y sus ojos tenían un
brillo, ¿de amor?, lo dudaba muy seriamente.
Ninguno de los dos decía nada, nos quedamos en un silencio que decía mucho y a la vez nada.
POV’S Bill
Lo único fue tararearle una melodía que había escuchado hace mucho tiempo, pero me había
olvidado de donde, comencé a tararear aquella bella canción, que transmitía personalmente
conforte pero a la vez un deje de tristeza.
Todo estará bien –le decía para transmitirle ese conforte que tanto necesitaba.
La única reacción que hizo fue acurrucarse en mi, y yo gustoso la recibí, me emocione al creer
que ella podría ver en mi a alguien de confianza en quien podría refugiarse, yo solo la sentí en mis
brazos, tan frágil, como una muñeca esas que en cualquier momento podrían romperse, pero
estaba ahí yo, aquella persona que no permitirán que esa preciosa y delicada muñeca se
rompiera.
Estuvimos así unos minutos, los más bellos de mi vida, cuando de pronto siento que tiembla, y el
único gesto que se me ocurrió para reconfortarla es darle un beso en la frente, para que sintiera
que estaba el ahí, para protegerla, la veía , la observaba entre mis brazos, y admiraba como
alguien podría ser tan bello, como ella tenía esa belleza exterior e interior, porque había
aprendido en tan poco tiempo a poder ver a través de aquellos pozos negros, a través de toda esa oscuridad, había aprendido a ver a la verdadera Allisson, aquella frágil que se escondía tras esa capa, divagando en mis pensamientos estaba hasta que escucho - dentro de unos minutos ya se pondrá en funcionamiento la atracción – al escuchar eso me entristezco un poco porque este momento intimo ya había llegado a su fin, pero a la vez me alegro que ya ella no va a sufrir.
Los dos seguíamos abrazados, por mi que siguiéramos así toda la vida, pero sabía que ella en algún momento se separaría, lo único que hacía yo, era ver esa cabecita color azabache que tanto me gustaba, hasta que ella levanto la mirada, y me perdí en esos ojos, aquellos que ahora transmitían miedo, temor, ella no apartaba la mirada, la mantenía más firme aun, nuestros rostros se acercaron, acortando la distancia cada vez, lo único que hacía yo era admirar esos ojos de color ónice que me estaban empezando a fascinar, sabía que no debía hacerlo, que estaba mal, pero mi cuerpo ya no reaccionaba, mi conciencia la había suprimido de todo reproche o vacilación que pudiera tener, lo único que querría era que ella supiera que la querría y no importaba que fuera ahora, pero el momento se esfumo, la magia se acabo, la rueda se movió y todo acabo, se separo bruscamente como dándose cuenta recién de lo que hubiera podido pasar, ella me miro con ojos vacilantes como si lo que hubiera podido pasar hubiera estado bien o mal, pero ella al instante quito su mirada y yo decepcionado me quede pensando que ella ya no verme querría.
Pose mi mirada sobre su frágil figura, y decepcionado estaba por mi actitud, si hubiera escuchado a mi conciencia tal vez ahora podríamos estarnos riendo, no soportaba ese silencio que me decía que había hecho mal pero sabía que ella no me iba a hablar.
Cuando nos bajamos de la atracción, tenía unas ganas inmensas de hablarle, de decirle que es lo que piensas, si me perdonaba por lo ocurrido, pero no paso nada, no me miro, solos los dos esperando a que viniera Gustav, estoy tan cerca de ella pero a la vez siento que estoy a metros de distancia.
Cuando Gustav salió, vi que ya no a mi costado estaba sino que al costado de Gustav se
encontraba, una actitud muy evasiva, pensé yo. Vi como los dos se enfrascaban en una conversación pero lo único que pensaba era - ¿Qué piensas Allisson? Al ver que se alejaban, lo único que hice fue seguirlos, a donde quiera que vayan, a donde quiera que vayas TÚ.
Todos nos dirigimos a los helados según pude escuchar, pero al fondo estaba para poderla observar, ella ahí conversando con él y yo aquí sufriendo calladamente
Llegamos al puesto y vi que estaban atendiendo unos ancianitos y la verdad una sonrisa surco por mi cara, al pensar que tu y yo llegaríamos a estar así, pero esa sonrisa se borro al recordar lo que hoy ocurrió
Me quedo a un costado, esperando que pidan los helados, sin prisa ni perezoso espere a por ellos, cuando escuche tu sabor de helados, no podría creer que aquellos sabores te gustaban, eran tan distintos y tan parecidos a la vez, los había probado, no lo negare pero no eran de mi agrado, diré
Vi como ella tomaba mi helado, yo me acerque rápido y cogí mi helado, pero en ese transcurso nuestras miradas se cruzaron, me sentí apenado por no poder ser correspondido de la misma manera, pero me sentí mal, al pretender forzar su memoria.
Comi mi helado tranquilamente tratando de que mi mente en lo único que pensara fuera en comer el helado, en sacar la lengua pasarla por el helado, meter mi lengua y saborear el café, eso en mi mente esta, tratando de no mirarla.
Gustav tuvo la idea de jugar a los tiros, y me pareció una buena idea para poder concentrar mi
mente en otra cosa que no fuera ella, hicimos una larga caminata hasta los juegos y Gustav y yo empezamos con la disputa, de quien ganaría, estaba tan concentrado en el juego, cuando siento que me miran, no sabía quien hasta que mire de reojo y me di con la sorpresa que tu eras quien posaba su mirada en mí, no te habías dado cuenta que yo te miraba, pero en tu cara confusión vi, y vi como te alejabas, sin decir una palabra y en mi mente estaba esa expresión dudosa.
Mi vista regreso al juego pensando que rápido volvería, pero paso el tiempo y yo preocupado me encontraba, paso el tiempo en el cual Gustav y yo la esperamos, pero al ver que no volvía decidimos ir a buscarla
Yo por este lado – dije señalando por el lado cual te fuiste
Ok, entonces yo por el otro – tranquilamente dijo Gustav.
Busque por todos los lados, viendo todos los puestos, hasta debajo de las piedras pero no la
encontraba hasta que….
La vi, viendo a todas las personas, parecía desorientada y confusa, no quería asustarla así que la
seguí cautelosamente, espere a que no pensara que era un psicópata que la acosaba, y en silencio
vi como ella miraba a esas parejas con cierta tristeza y melancolía, ¿acaso era que quería tener a
ese alguien especial?
Veo como ella empieza a tener miedo, no sabía a qué o a quien, pero tenía que hablar con ella, me
acerco y veo que tiembla y me pregunto ¿Qué la pone así? Pero cuando toco su hombro ella grita,
y yo me asusto, y no sabía qué hacer, ¿Por qué gritaba? Era la pregunta que rondaba en mi
cabeza y lo único que hago es abrazarla, ella se removía como queriendo zafar de mi abrazo pero
cuando levanta la cabeza se da cuenta que soy yo, y se calma.
Eres un idiota – me dice gritando y golpeando mi pecho, pensé que no me golpearía tan duro,
pero vaya que tiene fuerza.– pensé que era otra persona que me quería hacer daño.
lo siento, no pensé que te asustaría, lo lamento de verdad – le digo abrazándola y arrepentido de
la posición que tome, parecía más un acechador que un amigo siguiéndola velando porque nada le
pasara
Ya, te perdono, pero no lo vuelvas a hacer – me dice limpiándose las lagrimas con el revés de su
manga
La verdad que verla así asustada y por mi causa formo un revuelo en mí, me quede en silencio
ante su respuesta, pero necesitaba hablar con ella por eso le había dicho a Gustav que se fuera
por el otro lado, y le dije muy serio dad la situación – tenemos que hablar – y le dije con un
ademan que me siguiera.
La lleve a un lugar alejado, un lugar para poder hablar tranquilo y poder aclarar todo, la vi de
reojo y pude observar que estaba curiosa con saber lo que le tenía que decir
Yo, este…no sé cómo decirlo –le digo muy nervioso dado lo que iba a decirle
Dímelo no importa, no puede ser tan malo –me dice mirándome a los ojos
Es que… - la verdad hace rato no le hacía caso a la razón, y me acerco mas, quería sentir su calor
A partir de ese momento mi mente se bloqueo, deje paso a lo que siento por ella
Nuestros rostros estaban a escasos milímetros ver sus ojos, aquellos que me volvían loco, era tan
fascinante, ella cerro fuertemente sus ojos y lo único que hice fue darlo un beso, por dios fue EL
beso, como poder compararlo con otros, si este era mucho mejor que los otros, sentí tantos
sentimientos transmitidos confusión, cariño, miedo, pasión, ella se estaba entregando a lo que
sentía, pero después que pasaría, después de ese beso ya no la podría olvidar, recordaría miles
de veces este momento, la quería, en este momento podría gritarlo a los cuatro vientos.
Después de aquel magnifico beso, la vi, estaba sonrojada por la falta de aire intentando recobrarla, se veía tan tierna, y tan adorable, me moría por dentro, y nos miramos, sentí que ella me recordaba pero no estaba seguro.
Después de eso se instauro un mutismo, y no me gustaría saber que podría salir de aquellos magníficos labios.
La veo y observo en ella confusión, ¿abra recordado? Pero veo como ella quiere decir algo y no salen palabras de su boca – No digas nada – le digo cabizbajo – cuando no estés confundida me dirás lo que sientes – y me empiezo a alejar, cuando una mano me agarra yo volteo anonadado y ella me volvió a besar.
Yo… este no me acuerdo de ti, pero quisiera que me ayudaras a hacerlo – me dijo y sonreí, era feliz y la abrase la levante en vuelo y dimos miles devueltas y ella reía, era hermosa su risa, era melodía tan bella, que me cautiva, la baje y ella se había mareado casi se cae, y yo asustado la agarre.
Vámonos - me dice y yo solo atino a sonreír y caminar a su lado de la mano como siempre debió ser